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Cómo se hizo el primer pan

Es muy probable que aquel cereal triturado rústicamente con piedras, al cual por un descuido le cayó agua de lluvia, fuera manipulado para darle alguna forma y colocarlo sobre una de las piedras calientes de la fogata. Aquella masa pegajosa en unos minutos se transformó en un nuevo alimento hasta ese instante desconocido: EL PAN. Por supuesto, nuestro remoto antepasado no le pasaba por la cabeza la palabra receta, pero como quería repetir su descubrimiento empezó a hacer pruebas, siempre mezclando los dos elementos pero de forma controlada. Lo imagino pasándose de agua y agregando más cereal molido para obtener algo igual o mejor que lo hecho por obra de la lluvia. Después de hacer varios “panes”, posiblemente llegó a la siguiente fórmula: una vez lo que me cabe en las dos manos de agua, más cuatro veces lo que me cabe en las dos manos de cereal. Es decir, primero fue el pan y luego la receta.

La receta de un pan comprende los ingredientes, sus cantidades, el modo de elaboración, y comentarios cuando sean necesarios. Es similar a la receta estándar que se usa en los restaurantes para conseguir que un plato tenga siempre las mismas características. Todo lo anterior tiene como propósito resaltar la importancia de manejar la hechura del pan de una forma profesional aunque lo estemos haciendo en casa. Para muchas personas el llamado pan casero es sinónimo de algo que no tiene la calidad de un pan profesional, pero en casa se pueden hacer panes de calidad igual o superior al de algunas panaderías. Todo está en el cariño que le pongamos, en tener una metodología de trabajo y en, sobretodo, revivir ese espíritu que animó a nuestro primer panadero: hacerlo cada vez mejor, aprendiendo de los aciertos, pero mucho más de los errores. Me daría por satisfecho si lo que va a ser escrito en este blog lograra que las personas no solamente aprendieran a hacer sus propios panes, sino que además estuvieran capacitados para interpretar todo el vasto conocimiento que existe sobre el pan tanto en libros como en Internet.

En la medida que se va aprendiendo nos damos cuenta que siempre nos falta por saber. En el caso del pan también se puede aplicar la famosa frase de Sócrates: "Sólo sé que no sé nada".

La información en Internet sobre el trigo es muy extensa y densa, tanto como un cultivo de trigo. Hay miles de publicaciones de diferentes facetas del tema, sobre aspectos tan diferentes como la historia y la bromatología, pasando por material relacionado con el cultivo y la comercialización. Por supuesto, también existe mucho escrito sobre la panificación, donde destaca la versatilidad y la posibilidad de interacción entre gran cantidad de blogs en español y otros idiomas. Es en este último tema de la panificación donde más nos concentraremos sin dejar de lado los otros aspectos. En cualquier caso, aunque se toque muy por encima un tema específico, siempre colocaremos enlaces o bibliografía donde los interesados puedan ampliar información.

Una reflexión final: si comprendes la esencia, comprenderás la forma. Entender no es necesariamente comprender. Podemos entender una receta y hacerla aunque no comprendamos que "procesos invisibles" se dieron entre unir los ingredientes para la masa y enfriar el pan una vez que salió del horno. Otra cosa parecida, más no igual, es que aparte de entenderla, la comprendamos para saber lo que sucede en esos "procesos invisibles", sin tener necesariamente que llegar a niveles científicos. El tener claro que sucede desde el grano hasta el pan nos da una ventaja parecida a la que tiene un mecánico de automóviles: aparte de conducir el vehículo conoce como funciona, por lo tanto sabrá cómo enfrentar un eventual desperfecto.

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